La Constancia del Cambio

 

*Por Margaret Manning

 

 

No se sabe mucho acerca de Heráclito, el filósofo pre-socrático que vivió en la ciudad de Éfeso aproximadamente quinientos años antes del nacimiento de Cristo. Lo que se sabe es su creencia en que la esencia primordial del universo es el “cambio incesante.” Heráclito creía que el fuego era el elemento principal del universo y el origen del cambio; el fuego altera todas las cosas de una manera continua y como resultado nada es permanente o determinado en el mundo. El aforismo que dice, “nadie se baña dos veces en el mismo río” da una imagen concisa acerca de sus ideas filosóficas. (1)  Los que escribieron acerca de Heráclito lo caracterizaron como el “filósofo llorón,” y quizás esto no toma por sorpresa al lector moderno. Sus contemporáneos dijeron que el sufría tantos ataques de melancolía que no pudo terminar muchos de sus escritos filosóficos. (2)

Aunque no se puede trazar una conexión intelectual entre Heráclito y Buda, la creencia de que todo está cambiando es una parte primordial de las enseñanzas budistas. No hay una substancia subyacente que no esté sujeta a la naturaleza temporal de la existencia. Mejor dicho, todo está en cambio constante. (3)  La doctrina sobre la impermanencia o anicca se aplica aún más a la naturaleza humana. La simple observación nos muestra que el cuerpo humano se desarrolla y cambia desde la infancia hasta la madurez y la vejez, un ejemplo de que cambia constantemente.

 Todos los seres vivos cambian a medida que las células se desarrollan, mueren y son reemplazadas por nuevas células. A nivel cognitivo, la mayoría de seres humanos han experimentado acontecimientos fugaces en su mente, o han tenido pensamientos que vienen y van mientras se esfuman en recuerdos que no son fácilmente accesibles. Y todos sabemos que el tiempo se escurre entre nuestros dedos: el futuro se vuelve el presente, y el presente se vuelve el pasado. Como Bob Dylan, ganador del Premio Nobel,  escribió hace cincuenta años: “El orden se desvanece rápidamente  y el que es primero ahora va a ser el último porque los tiempos están cambiando.» (4)

Friedrich Nietzsche se basó en estas dos tradiciones al mirar hacia lo que él consideraba un fundamento en desmoronamiento del judeocristianismo, un fundamento derribado en parte por el cambio continuo.  El escribió:

“El proceso eterno y exclusivo del ser, la completa evanescencia de todo lo real que continua evolucionando pero nunca evoluciona, como lo dijo Heráclito, es una noción terrible y asombrosa.  Su impacto es más relacionado a la sensación de un temblor que hace que la gente renuncie su fe en la firmeza de la tierra. Toma una fortaleza de ánimo el cambiar esta reacción en algo opuesto, en algo sublime y en asombroso” (5)

salvador-dali                                Salvador Dalí, La desintegración de la persistencia de la memoria, óleo sobre lienzo, 1952

En la visión budista de Nietzsche, el cambio es el fundamento de la realidad. “Como el hombre quería el poder y el control sobre el caos, los cuales son él y el mundo,” un escritor dijo que  «él [Nietzsche] envolvió un lienzo de momias conceptuales, usó la razón para proponer unidad, sustancia y duración donde sólo existe cambio constante; estos errores le ayudaron a hacer su mundo tolerable y comprensible.»(6)

Dijo Nietzsche que “El Budismo se convierte atractivo en el occidente porque no busca superar la impermanencia, pero ofrece el desapego como la solución”. De acuerdo con Nietzsche, la realidad del cambio requiere la presencia de un individuo que es fuerte, el “superman” o “superhombre” que puede sostener la mirada en las horribles realidades y aun así vencer.

Dada esta visión del mundo, no es difícil de comprender por qué el nihilismo es una característica del mundo moderno; para nosotros es un mundo impulsado por el cambio, innovación, y novedad. El cambio del fuego es avivado por los avances tecnológicos, los trastornos culturales y sociales, y la inestabilidad económica y política. Muchos de los que viven en la realidad de un mundo cambiante se preguntan qué cosas quedan sin cambiar. ¿Hay algo firme en qué aferrarse o algo que se sujete a una realidad fija e inmovible?

Si las respuestas acerca de la realidad del cambio dadas por los filósofos y testificadas en la experiencia vivida de la humanidad, no son sorprendentes ¿podría haber otra manera?

Habiendo sido un estudiante del pensamiento  griego y judío, el apóstol Pablo probablemente se enfrentó al razonamiento de Heráclito. Él le escribió a los primeros cristianos en su carta a los Corintios, porque las [cosas] que se ven son temporales….Pablo entendió que en un nivel, la realidad de la existencia terrenal es de cambio constante. Además, el cambio no era considerado como algo completamente negativo. Porque se relaciona con la transformación de la persona por medio de la fe salvadora de Jesucristo, el cambio no es algo a lo que se le debe temer pero acoger. Las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Pablo continúa su carta a los Corintios diciendo, porque las [cosas] que se ven son temporales, mientras que las que no se ven son eternas. Aún en un mundo temporal, también descrito en la Biblia como sombra de variación, hay una oportunidad de vivir por fe, una fe que mira a través del desafío de un mundo cambiante a la posibilidad de una realidad que está basada en el Dios eterno. A pesar de nuestra experiencia en un mundo de cambio constante, Pablo dice que hay un fundamento y una estabilidad que nos afianza. Así como la gravedad que es invisible pero es una fuerza constante que conserva la estabilidad.

Es posible que la realidad del cambio nos convierta en personas como Heráclito el llorón, el Nietzsche rebelde, o el Buda indiferente. Ninguno puede anticipar qué tipo de cambio vendrá y aunque intentemos, no podemos detener la llegada del cambio. Y como resultado siempre existirá en nosotros esa tensión entre el temor y la preocupación. Sin embargo, tenemos el control sobre qué tipo de historia podemos contar acerca del cambio. En tal sentido, los escritores de la Biblia cuentan una historia del cambio que no es indiferente, rebelde, o desesperanzado. Es un proceso en el cual todas [las cosas] son hechas nuevas. Y detrás de este proceso hay un Dios eterno que vino a un mundo cambiante en la persona de Jesucristo. Y esta es una historia revolucionaria y de esperanza plena.

*Margaret Manning Shull es un miembro del equipo de conferencistas y escritores del Ministerio Internacional de Ravi Zacharias en Bellingham, Washington.

(1) See the Stanford Encyclopedia of Philosophy, “Heraclitus” http://www.plato.stanford.edu.
(2) “Heraclitus,” Encyclopedia Britannica, http://abyss.uoregon.edu.
(3 “Anatta,” Encyclopedia Britannica, https://www.britannica.com/topic/anatta.
(4) Bob Dylan, “The Times They Are a-Changin’ on The Times They Are a-Changin, Columbia Records, 1964.
(5) Friedrich Nietzsche cited in Pankaj Mishra, An End to Suffering: The Buddha in the World. (New York: Picador Books, 2004), 378.
(6) Pankaj Mishra, An End To Suffering: The Buddha in the World, 377.

Traductor Voluntario:  Jose Cañas

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