¿Por qué importa la Navidad?

Jesucristo no inició un movimiento, él era el movimiento. Él era Dios dando el primer paso. Al hacerlo estaba dando  significado al tiempo y a la historia, enseñándonos que era Dios quien debía de acercarse hacia nosotros, antes de que nosotros pudiéramos volver a Dios.

La Navidad es una festividad extraña. Su extrañeza no radica en el hecho que celebremos el nacimiento de una gran figura histórica, eso es relativamente normal. En los Estados Unidos celebramos el nacimiento de Martin Luther King Jr., de George Washington y de Jesús de Nazaret como feriados nacionales. Lo raro está en que celebramos el hecho de que Jesus fue un bebé. Cuando celebramos a King y a Washington, celebramos lo que hicieron como hombres adultos, pero a Jesús se le agrega atención especial a su entrada al mundo. Por mucho que lo intento, no recuerdo haber visto nunca ornamentos de Augustine y Mary Washington y del pequeño George. Las muertes de King y de Jesús ocupan un lugar destacado en las historias de sus vidas, pero las canciones sobre el nacimiento del bebé King no dominan las estaciones de radio varias semanas del año.

Mi especulación es que, dado que esperábamos que King y Washington fueran bebés, y  lo fueron, nos parece lo suficientemente normal como para no detenerse en esa parte de sus historias. ¿Qué otra cosa podría explicar nuestro enamoramiento con un Jesús bebé sino el hecho de que sea el tipo de ser que no esperábamos como un recien nacido? Cuando miro los logros de King y Washington, creo que es adecuado que separemos un día para recordarlos, pero nacer no fue una de las cosas por las que los recordamos en ese día. Ellos tenían tanto control de sus condiciones iniciales como el resto de nosotros. Solo Jesús, después de vivir por segunda vez, nos hizo cuestionarnos cómo podría ser que nació.

Me causa gracia, al pensar en cómo el nacimiento de un niño de Oriente Medio, en un pueblito de Palestina hace más de dos milenios, lo altera todo, desde nuestra economía,  nuestro calendario, hasta nuestro sistema judicial. Tenemos un día festivo nacional  para celebrar el nacimiento del líder de nuestra nación, y el nacimiento de un gran luchador social que nos llamó a volver  al patrón establecido por el nacimiento de … bueno, justamente de Jesús.

Jesucristo no inició un movimiento, él era el movimiento. Él era Dios dando el primer paso. Al hacerlo estaba dando  significado al tiempo y a la historia, enseñándonos  que era Dios quien debía de acercarse hacia nosotros, antes de que nosotros pudiéramos volver a Dios.

Yo celebro la Navidad porque es un hecho sorprendente.  Jesús no llegó a este mundo atravesando los cielos en un caballo blanco, vestido con una túnica fina,  con ojos como llama de fuego y una espada en su mano (un momento, esa es la segunda parte).  El nació llorando, de la manera normal, durmió donde comían los asnos, envuelto en pañales, en la oscuridad de una noche. Las cosas que más me deleitan son las más inesperadas. Si eso también es cierto para ti, entonces probablemente encuentres  que la Navidad es un momento de júbilo y sopresa.

La Navidad es importante no solo por el hecho de que Dios entró en nuestro mundo, sino también por la forma en la que lo hizo.  Nos dice mucho acerca de él;  vino por todos nosotros,  se dio por todos, y nos llama a seguirle. ¡Esa es una entrada triunfal y digna de celebrar!

Nathan Rittenhouse es apologista con RZIM,  escribe y da conferencias en universidades e iglesias, en la costa este de los Estados Unidos.

Traducción voluntaria:  Mariela Benites. 

Adaptación y edición:  Pedro Gismondi

Puedes leer el articulo original en Inglés, aquí.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *