«RELATOS OLVIDADOS»

En una de las escenas iniciales de la película Matrix, Trinity se encuentra con Neo en una discoteca y le dice: “Es la pregunta lo que nos impulsa”. Más adelante, Neo conoce a Morfeo quien describe esta curiosidad inherente como una “astilla en la mente”.

 

Cuando tocamos los temas del auto-engaño y la negación, debemos reconocer que son más serios de lo que nos gustaría admitir. Las tendencias hacia la autocompasión, la preocupación por uno mismo, la justicia propia y el auto engrandecimiento son intensas y peligrosas. El teólogo cristiano Reinhold Niebuhr lo describe de la siguiente manera: “Así pues, el pecado es la falta de voluntad del hombre en reconocer su condición de criatura y su dependencia de Dios, y su esfuerzo por hacer su propia vida independiente y segura.» (1)

temas_pix_relatos_olvidadosNacemos en un mundo que está poblado de relatos, llenos de múltiples significados. Desde nuestra misma entrada al cosmos hasta la muerte, la presencia y realidad del relato envuelve nuestras vidas. Como la búsqueda arraigada de Sócrates por descubrir qué, de hecho, era la buena vida, nos encontramos haciendo preguntas y queriendo encontrar respuestas. Estas preguntas no son simple curiosidad o búsquedas intelectuales; estas conllevan una importancia y significancia enorme y existencial. Estas preguntas nos persiguen.

Consideren las siguientes palabras de Lee Iacocca en Straight Talk: “Aquí estoy, en el crepúsculo de mi vida, todavía preguntándome acerca de qué se trata todo… les puedo decir esto, la fama y fortuna son para las aves.” Nuestras mentes son fragmentadas -o adormecidas- con preguntas urgentes: ¿Cuál es la razón de todo esto? ¿Qué le da significado a nuestras vidas? El novelista William H. Gass expresa una realidad persistente similar. “La vida es un exilio en sí misma”, escribe, “y su inevitabilidad no disminuye nuestra pena o altera este hecho”. El periodista Malcolm Muggeridge menciona adicionalmente: “La primera cosa que recuerdo del mundo (y ruego que sea la última) es que era un extraño en él. Este sentimiento que todos tienen en cierta medida, y que es al mismo tiempo la gloria y desolación del homo sapiens, provee el único aspecto de consistencia que puedo detectar en mi vida.” ¿Por qué estamos aquí? ¿Hacia dónde vamos? ¿Por qué a veces nos encontramos como extraños en nuestro propio hogar? ¿Hay una historia mayor de la que somos parte pero lo ignoramos?

En el mundo occidental, estamos abandonando progresivamente las metanarrativas que por centurias sirvieron para definir y dar forma a nuestra sociedad y a nuestras vidas individuales. De hecho, la idea misma de un “relato determinante” ahora es considerada ofensiva, imperialista, sexista o peor. El individuo es abandonado ante una sobrecogedora variedad de opciones, y la autoridad y responsabilidad de llegar a una conclusión están totalmente enraizadas en el ser. Pero, a pesar de las osadas predicciones sobre la muerte de Dios o el eventual decaimiento del credo bajo condiciones modernas, las preguntas no han desaparecido. En todo caso, están más a la vanguardia de lo que habríamos esperado, dada la forma y naturaleza del progreso.

En las páginas iniciales de “El Señor de los Anillos”, el narrador nos cuenta el proceso mediante el cual la historia se volvió leyenda, la leyenda se volvió mito y todo se fue olvidando lentamente. La brillante percepción de Tolkien sobre lo que él considera nuestro pasado “real pero olvidado” nos cuenta una representación del relato que estamos tratando de narrar actualmente. Pero si el mundo y nuestras vidas son el producto de un creador divino, entonces a pesar de ser ignorados o desconocidos, los ecos de nuestra naturaleza esencial y de nuestro pasado distante aún nos llaman a voces. Y sí, están llamándonos.

“Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.” (1) Los cielos aún están declarando la gloria de Dios; el firmamento aún está proclamando la obra de Sus manos. Día tras día no cesan de hablar; noche tras noche nos muestran el amor de aquel que nos invita al relato de la vida misma.

 

agenda_stuart_mcallister*Stuart McAllister es el director regional de las Américas del Ministerio Internacional de Ravi Zacharias en Atlanta, Georgia.

Artículo publicado el 26 de Mayo, 2016.

Traductor voluntario: Jacinto Cristóbal
(1) Romanos 1:20

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